Se descubre que no solo la dopamina sino que también la serotonina participan en el desarrollo del Párkinson.

Gracias a  King’s College London se ha descubierto una nueva técnica la cual detecta el Párkinson,enfermedad degenerativa 20 años antes de padecerla. Hasta ahora sabíamos que durante la enfermedad del Párkinson se producía un deterioro del sistema dopaminérgico, basado en el neurotransmisor dopamina. Dicho neurotransmisor es el mismo el cual de manera artificial se usa hoy en día para combatir esta patología.

Por medio de  King’s College London y  la revista The Lancet Neurology se ha podido detectar el Párkinson 20 años antes de padecerlo basándose en el sistema de serotonina. A través del descubrimiento de que la seretonina forma parte de la enfermedad los médicos tratan este nuevo biomarcador para diagnosticar el Párkinson.

De la misma manera que otras enfermedades neuordegenerativas como el Alzheimer, el  Párkinson puede tardar varios años en desarrollarse y en mostrar síntomas claros. De hecho los expertos aseguran que con la anticipación del diagnostico de la enfermedad se podría tratar antes de padecer los síntomas más conocidos (temblores, rigidez etc)

Por ello el hecho de encontrar un biomarcador diferencial es fundamental en la etapa de desarrollo de la enfermedad. Algunos casos han utilizado análisis de sangre para poder detectar el Párkinson previamente a sufrir los síntomas más conocidos.

Anteriormente la mayoría de estudios de esta enfermedad se centraban en el sistema de dopamina central, «por el contrario este estudio realizado se ha centrado y ha descubierto que el sistema de serotnonina forma un papel clave en la enfermedad».

Para que la realización de este estudio fuera posible, los investigadores reclutaron a varias personas las cuales padecían un tipo de mutación genética rara. Esta mutación asegura prácticamente al 100% el desarrollo del Párkinson. La mutación mencionada anteriormente solo se encuentra en 100 individuos en todo el mundo por lo cual estas personas son perfectas para poder encontrar los biomarcadores necesarios y detectar la enfermedad en su etapa más precoz.

Esta investigación la cual duró 2 años se realizó a 14 personas las cuales padecían esta mutación genética. Durante estos 2 años se les realizarón imágenes cerebrales integrales para poder notar cualquier cambio neurológico que diera síntomas de Párkinson. Según Heather Wilson, autora principal del estudio:»sí pudimos identificarse algunas variaciones: la función de la serotonina era un buen marcador de la enfermedad de Parkinson”.

Por lo tanto el siguiente paso será realizar un estudio con un número de personas mayor e  acabar de verificar la serotonina como un biomarcador diferencial.

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