Este hallazgo significa un “golpe sobre la mesa” contra el alzheimer, esta enfermedad que en la actualidad no tiene cura.

A la izquierda un cerebro sano, a la derecha un cerebro con alzheimer.

El cerebro es un conjunto uniforme de células las cuales obtienen, reciben, analizan, transmiten y almacenan información. Gracias a la flexibilidad del cerebro y sus conexiones llamadas sinapsis somos capaces de memorizar y aprender.

Por el contrario estas conexiones sinápticas también pueden debilitarse, esto se debe a que el cerebro debe borrar información, información irrelevante para que así se pueda da paso a nueva información la cual si que utilizaremos. Es la razón por la cual sabemos donde hemos aparcado el coche hoy, pero no donde lo aparcamos ayer o la semana pasada. Sin esta capacidad almacenaríamos cantidad de información innecesaria y poco útil en el cerebro.

Precisamente este acontecimiento se acelera en situaciones patológicas, como en la enfermedad del Alzheimer, y se relaciona con la pérdida de memoria. Así pues, entender el funcionamiento del cerebro así mismo como el mecanismo de borrado y re-escritura de memoria puede ser fundamental para poder encontrar soluciones terapéuticas para esta enfermedad conocida como Alzheimer que en España cada vez más estamos luchando para «derrotarla».

El cerebro está compuesto por dos tipos de células, por un lado las neuronas que siempre se ha creído que han sido las responsables de almacenar esta información y por otro lado las células glía a las que se le atribuía la función se sostener y alimentar las neuronas, sin embargo estas últimas participan también en la comunicación sináptica. Información la cual no se había descubierto con anterioridad y que permite a los médicos poder estudiar mejor este fenómeno.

Ahora, un trabajo liderado por Marta Navarrete – investigadora del Instituto Cajal del CSIC y receptora en 2014 de una Beca Leonardo en el área de Biomedicina- y su compañero del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM) José A. Esteban, publicado en Nature Communications, desvela que «los astrocitos, el tipo de célula no neuronal más numeroso en el cerebro, son los responsables de debilitar las conexiones sinápticas en las neuronas del hipocampo». Región del cerebro la cual está implicada en procesos de memoria y flexibilidad cognitiva.

«Este hallazgo supone un cambio de visión para comprender los mecanismos celulares los cuales son culpables del debilitamiento de las conexiones sinápticas producidas durante la enfermedad de Alzheimer». Explica Navarrete. Esto permite identificar un nuevo punto de referencia en el que apoyarse a la hora de realizar estudios contra la enfermedad del Alzheimer.

«Estos hallazgos representan un cambio conceptual del conocimiento que hasta ahora se tenía sobre los mecanismos que subyacen a esta forma de plasticidad sináptica». «De esta forma se consolida la idea de que los astrocitos desempeñan un papel fundamental en el almacenamiento y la eliminación de información.

El siguiente objetivo de la comunidad científica será intentar desarrollar un tratamiento que pueda actuar específicamente sobre los astrocitos para frenar la pérdida de memoria. «Es un desafío complejo, pero creemos que es una estrategia prometedora y esperamos que en unos años permita desarrollar nuevas terapias eficaces», asegura Navarrete.

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