Psoriasis en mi piel: tipos, factores y tratamientos en Barcelona

La psoriasis es una enfermedad que se manifiesta a través de nuestra piel. De carácter dermatológico, la psoriasis es una enfermedad infamatoria crónica que afecta, sobretodo, en zonas corporales como las articulaciones, el cuero cabelludo y las uñas.

Según los estudios médicos más recientes, la psoriasis afecta entre el 1 i el 3% de la población mundial, sin discriminar entre hombres y mujeres pues surge a ambos sexos por igual. Aunque puede aparecer en cualquier momento vital, es común que se manifieste por primera vez entre los 15 y los 30 años.

Aunque la psoriasis no es una enfermedad que puede poner en riesgo nuestra vida directamente, sí que es molesta y puede tener consecuencias en nuestro día a día, perturbando nuestra forma física, nuestra vida laboral y nuestro estado emocional. La psoriasis acostumbra a aparecer y desaparecer de nuestro cuerpo en distintos momentos temporales, siendo sus síntomas y su gravedad imprevisible.

Tipos de psoriasis

Como en todas las enfermedades, hay distintos tipos de psoriasis según como se manifiesten en nuestro cuerpo.

  • Psoriasis en placas o vulgar: es la más común entre la población. La psoriasis se manifiesta en forma de placas definidas, de color rojo y cubiertas de escamas plateadas. Se encuentran sobretodo en el cuero cabelludo, los codos, las rodillas y la región sacra. Asimismo, el principal síntoma de este tipo de psoriasis es el picor en las zonas afectadas.
  • Psoriasis guttata: es la más común entre los niños y niñas. Aparece sobretodo en el tronco y las extremidades, en forma de placas pequeñas. Normalmente su aparición se encuentra estrechamente relacionada con una infección previa en el cuerpo.
  • Psoriasis inversa: este tipo de psoriasis aparece en los pliegues de la piel. Así, son propensas las zonas como las axilas, debajo las mamas, las ingles y los genitales. Se manifiesta en forma de mancha rojiza, sin escamas, y normalmente la zona afectada también se inflama. Se relaciona esta psoriasis con el sudor y uno de sus factores de riesgo es la obesidad.
  • Psoriasis eritrodérmica: esta tipología de psoriasis no suele ser muy frecuente. Aparece por todo el cuerpo a la vez, y es de tipo inflamatoria, produciendo un escozor y enrojecimiento muy intenso.
  • Psoriasis postular: en este caso, la piel irritada y roja se concentra alrededor de pústulas amarillentas. Éstas se encuentran llenas de pus y es corriente su reaparición una vez se han secado.

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¿Es la psoriasis genética? Causas y factores

Los estudios científicos y médicos realizados al respecto aun no han sacado conclusiones claras sobre la providencia de esta enfermedad inflamatoria. Aunque no se cree que sea genética al 100% (pues así lo demuestran estudios hechos con gemelos idénticos), sí que aumentan los riesgos a tenerla si uno, o ambos, progenitores la padecen. Por ese motivo, los expertos dermatólogos han concluido que la psoriasis presenta un factor genético que puede favorecer, o no, al desarrollo de la enfermedad.

Además del factor genético, hay otros factores ambientales que pueden ayudar al desarrollo de dicha patología en la piel.

  • Las infecciones: como ya hemos visto sobretodo en el caso de la psoriasis guttata, las infecciones en nuestro cuerpo, y concretamente las que afectan nuestra piel, pueden ser desencadenantes de la psoriasis.
  • El estrés: una de las formas que nuestro cuerpo tiende a reaccionar al estrés es a través de nuestra piel. Aparece entonces la psoriasis. Si el estrés es nuestro factor desencadenante principal, lo habitual es que dicha patología nos aparezca y desaparezca en función de nuestro momento vital y nuestro estrés.
  • La obesidad: sobretodo en el caso de la psoriasis inversa, que suele aparecer a causa de la reacción que producen el roce en los pliegues de la piel y el sudor. En las personas obesas, esos pliegues son más comunes y, por tanto, ésta se vuelve un factor importante.
  • La artritis reumatoide: esta enfermedad afecta a nuestras articulaciones. Se trata de una enfermedad autoinmune que las inflama y las deforma, produciendo dolor y dificultad para moverlas. Al afectar nuestras zonas articulares, como los codos o las rodillas, puede también favorecer la aparición de psoriasis a través de la piel.
  • El alcohol y el tabaco: ambos productos son nocivos para nuestro cuerpo y afectan también a nuestra piel.
  • Traumatismos y heridas en la piel: los traumatismos (huesos rotos, dislocaciones, fracturas) pueden hacer que nuestra piel se resiente. Hay que tener en cuenta en esta categoría las quemaduras en la piel, ya sean solares o provocadas por otras causas. Dependiendo de la gravedad de dichas quemaduras, es habitual que la piel de alrededor reaccione con psoriasis.
  • Cambios hormonales: los cambios hormonales afectan a nuestra piel. De la misma forma que durante la adolescencia aparece acné, estos cambios pueden desencadenar la psoriasis. Es por ese motivo que la enfermedad suele manifestarse por primera vez en esta etapa (de los 15 a los 20 años), cuando nuestro cuerpo sufre un gran cambio hormonal.
  • Reacciones a medicamentos externos: la psoriasis puede ser un efecto secundario de algunos fármacos. En este caso, debe siempre consultarlo con su médico y seguir sus indicaciones.

Tratamientos

La psoriasis es una enfermedad autoinmune y no presenta, de momento, una cura. Sin embargo, sus síntomas son en general muy vistosos, pero poco graves. De esta forma los dermatólogos expertos en esta enfermedad suelen tener los remedios adecuados para controlarlos, e incluso en algunos casos, para que desaparezcan.

Según el tipo de psoriasis, la gravedad y su localización en el cuerpo, el médico escogerá el tratamiento que mejor se adapte al paciente. Es importante ir a consulta en cuando aparezcan los primeros síntomas de la psoriasis para poder mantenerla a raya y que no afecte nuestra calidad de vida.

Los tratamientos más habituales de la psoriasis son:

  • Tratamientos tópicos: cremas, ungüentos y polvos que se aplican directamente a la piel para calmar el picor y la rojez, eliminar pústulas y escamas.
  • Tratamientos farmacológicos: medicamentos vía oral, o incluso intravenosa, que permiten la eliminación del picor y la hinchazón de la piel.
  • Tratamientos fotovoltaicos: el sol se considera un antinflamatorio natural de la piel, así que es habitual que los médicos recomienden a los pacientes estar expuestos a éste (con moderación), o incluso a un tratamiento de rayos uva en la zona afectada.

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Los tratamientos de la psoriasis se deben aplicar con regularidad, pues es habitual que si nos olvidamos de ellos ésta vuelva a aparecer por nuestra piel al cabo de un tiempo. En todo caso, debe ser siempre el médico especialista quien te de unas indicaciones personalizadas con tu tipo de vida, piel y de psoriasis.

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