Los tratamientos fotovoltaicos para la psoriasis

La psoriasis es una enfermedad que padece la piel de carácter inflamatorio crónico. Puede llegar a ser muy molesta, pues dependiendo del tipo salen pústulas, erupciones y placas. La piel se irrita y enrojece, sobretodo en las articulaciones y lugares más escondidos como el cuero cabelludo y las uñas.

La psoriasis no tiene una cura y al ser una enfermedad crónica, la gente que la padece lo hace durante toda su vida. Así, los tratamientos hasta día de hoy desarrollados se basan en intentar frenar los síntomas tan molestos de la psoriasis. Se intenta no solo que la piel no se irrite, sino que también se quieren evitar las placas, las pústulas y la rojez. Esto, pero, no es un hecho simple, pues su aparición depende de muchos factores externos. Así, muchas veces la psoriasis aparece y desaparece a su merced, dependiendo del nivel de estrés, de las condiciones climáticas y de otros elementos o factores de riesgo.

Tratamientos fotovoltaicos para la psoriasis

Además de los tratamientos tópicos (ungüentos y cremas) y los tratamientos farmacológicos (fármacos medicinales), los médicos especialistas en las enfermedades de la piel como la psoriasis, dermatólogos de Sarriá – Sant Gervasi, acostumbran a recomendar también los tratamientos fotovoltaicos. ¿Sabemos, pero, como funcionan? Y, ¿por qué pueden ser efectivos?

Como ya hemos remarcado, la psoriasis es una enfermedad crónica inflamatoria. Para saber cómo afecta el tratamiento fotovoltaico a la psoriasis, nos centraremos en la parte inflamatoria de dicha patología. La inflamación que se produce en la psoriasis afecta a las células de la piel. Dichas células se inflaman y, por ese motivo, se reproducen muy rápidamente, causando la rojez y los picores característicos.

La luz ultravioleta, aunque suele ser nociva en pieles sanas, acostumbra a producir un efecto calmante en las zonas afectadas con la psoriasis. Las células dejan de reproducirse y tanto la rojez como los picores y los otros síntomas disminuyen considerablemente. Es por ese motivo que las personas que sufren de psoriasis suelen notar como en verano, cuando la piel se encuentra mas expuesta a los rayos naturales del Sol, los efectos y los síntomas disminuyen.

En algunos caos de psoriasis, pues, los dermatólogos de Sarriá – Sant Gervasi y de Barcelona recomiendan un tratamiento con rayos fotovoltaicos artificiales. Normalmente para acudir a este tratamiento antes se ha probado con los fármacos y con los ungüentos que han resultado ser inútiles, o sin los efectos deseados para calmar la piel. Se tratan, pues, de casos muy aislados donde la psoriasis no solamente es muy activa y recurrente, sino que además se encuentra en zonas muy molestas del cuerpo del paciente.

Para poder aplicar estos tratamientos fotovoltaicos en las zonas concretas del cuerpo donde se desarrolla la psoriasis es necesario acudir a un especialista. Se usa maquinaria especializada, donde los rayos y su potencia se puede regular en función de la sesión, el paciente y la zona afectada. En algunos casos, y solamente debajo la supervisión de un médico, se podrá realizar el tratamiento en casa del paciente con lámparas y aparatos especializados.

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Riesgos del tratamiento fotovoltaico para la psoriasis

Aunque el tratamiento con rayos ultravioleta no es ideal para combatir la psoriasis, suele ser el más afectivo en los casos más graves. La luz ultravioleta, también conocida como rayos UVA, suelen afectar la piel de forma negativa. La exposición prolongada a los rayos solares termina causando daños irreparables y contribuyen al desarrollo del cáncer de piel.

Por esa razón, aunque los tratamientos fotovoltaicos pueden ayudar a combatir los síntomas de la psoriasis, hay que actuar siempre con precaución. En primer lugar, hay que saber como reacciona la piel de la persona a la exposición de los rayos UVA. Puede ser que el tratamiento no sea apto para todos los tipos de piel, sufran o no de psoriasis.

Una vez se ha testado el tipo de piel y el dermatólogo nos recomienda dicho tratamiento, hay que vigilar con el número de sesiones. Por mucho que dicho tratamiento sea efectivo, éste no se puede realizarse de forma recurrente. Normalmente hay un numero de sesiones máximas a las que nuestra piel puede someterse, dependiendo del tipo de psoriasis, el lugar donde se desarrolle y el tipo de nuestra piel y nuestra resistencia a los rayos UVA.

Finalmente, las personas que sufren psoriasis también deben protegerse de la exposición recurrente al Sol cómo hacen las demás personas. Aunque el Sol y los rayos UVA les ayuda a calmar los efectos adversos que les produce la psoriasis, el resto de su piel debe protegerse de dicha exposición de la forma habitual: evitando la exposición recurrente durante las horas de más riesgo y usando protectores solares adecuados.

Para más información sobre la psoriasis, los tipos, las causas y los síntomas, puede leer el siguiente artículo. Si además busca un especialista en psoriasis en Sarriá – Sant Gervasi, consulte nuestras clínicas de confianza.

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