Por qué no es bueno usar agua oxigenada en las heridas

Típica situación: nos hacemos un corte, vamos al botiquín, cogemos agua oxigenada y desinfectamos la herida con ella. Puede que sea normal, pero según los expertos médicos, nos estamos equivocando.

Aunque es cierto que el agua oxigenada -peróxido de hidrógeno- es capaz de desinfectar gracias a sus propiedades antisépticas, puede tener también efectos perjudiciales para nuestro organismo. Y es que esas burbujas que salen de la herida cuando aplicamos el desinfectante en ella no son síntoma de curación.

El peróxido de hidrógeno, al entrar en contacto con las bacterias, reacciona con una enzima llamada “catalasa” en el interior de estas. Esto produce agua y oxígeno gaseoso, a la vez que elimina a los patógenos…, pero también nuestras propias células. Y es que el compuesto ataca también a las células humanas de la piel, perjudicando a la propia curación de las heridas.

¿Quiere decir esto que el agua oxigenada no sirva para desinfectar? ¡En absoluto! De hecho, es un producto usado habitualmente para acabar con un amplio espectro de microorganismos, como bacterias, levadura, hongos y esporas, especialmente en superficies inanimadas. E incluso se ha usado para desinfectar material médico como respiradores artificiales, telas y endoscopios durante la crisis de la COVID-19.

La mejor forma de curar un corte o una herida

En caso de una herida de poca importancia, pues, es mejor lavarla con agua y jabón, y dejar el agua oxigenada para los sanitarios. Limpia la herida para prevenir infecciones, después tápala con un apósito o tirita para protegerla de la suciedad o las bacterias. Si la herida es más grande o sangra abundantemente, lo mejor es acudir al médico.

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